Salto triple a la historia

Desde 27 metros de altura, el clavadista colombiano Orlando Duque consiguió en Barcelona el primer título mundial de saltos de gran altura dentro del campeonato mundial de natación. Esta es la historia de su conquista.

Orlando Duque en uno de sus saltos de entrenamiento del primer mundial de saltos de gran altura en el mundial de natación de Barcelona. (Foto: Juan Guillermo Gaviria Riaño)

Los jueces premiaron la técnica del clavadista colombiano en su quinto y último salto con un triple puntaje de 8.5, suficiente para vencer a su más difícil rival, el británico Gary Hunt.  Para la historia quedará como el primer campeón mundial de saltos de gran altura en un mundial de natación.  Barcelona. (Foto de Juan Guillermo Gaviria Riaño)

La estructura de 27 metros se erigía imponente sobre un espacio tranquilo del mar que a esa hora golpeaba con suavidad la playa de Barcelona. Orlando Duque, con su bañador azul y una venda elástica negra en su tobillo derecho, dio sus últimos pasos antes de llegar a lo más alto de la cima.

En su mente repasó, como es su costumbre antes de cada salto,  lo que debía hacer segundos después: un salto triple atrás con tres giros. Era un lanzamiento que había preparado durante los dos últimos años aunque esta vez la exigencia era máxima.

Su gran rival, el británico Gary Hunt tenía una ventaja de 38.30 puntos que parecía suficiente para ganar el primer campeonato mundial de salto de gran altura que se realiza dentro de un campeonato mundial de natación reconocido por la Federación Internacional de Natación (FINA).

De espaldas al mar, Orlando se empinó y tomó el impulso final. Con la energía de los campeones se lanzó de la plataforma, su cuerpo se contorsionó hacia atrás con dos especies de tirabuzones que lo colocaron en la posición vertical correcta con la que entró con fuerza al mar. Tres segundos después emergió del agua con sus dos manos y la señal a los buzos que lo acompañaban que se encontraba en perfectas condiciones. Los jueces le otorgaron un triple puntaje de 8.5 que lo convertían en el mejor de la competencia. (Video de sus tres saltos finales)

Orlando Duque en una de las rutinas de sus saltos desde 27 metros de altura. Los buzos vigilan que el saltador no tenga ningún problema  (Foto de Juan Guillermo Gaviria Riaño)

El clavadista colombiano Orlando Duque acompañado de los buzos encargados de vigilar cualquier problema de los saltadores. Mundial de Natación Barcelona (Foto de Juan Guillermo Gaviria Riaño)

Sólo quedaba Hunt por lanzarse, el único que podía arrebatarle el título. Su salto, con una dificultad de 5.6 como el del colombiano, falló al momento de entrar al agua. Orlando se convirtió, por primera vez en la historia de unos campeonatos mundiales de natación, en el campeón de saltos de gran altura. “Gary tenía la presión de ser el último en saltar, sabía el puntaje que yo tenía y al final cometió un error –explica-. Este triunfo es lo mejor que me ha pasado en mi carrera. Yo he ganado todo los títulos que existen en mi disciplina pero éste es diferente, quedará en la historia que yo fui el primer campeón de la especialidad en un campeonato mundial de natación”.  Además acumula 10 títulos internacionales en su modalidad:  6 veces campeón de la Copa Mundo, 3 del Tour Mundial y 1 de la Serie Mundial.

A sus 38 años es un hombre muy disciplinado que trabaja duro, con la misma pasión que cuando, en el año 97, comenzó a lanzarse desde 25 metros como parte de la función de natación en un  parque zoológico en Austria. “Éramos como los payasos que representaban una comedia desde las alturas”, confesó años atrás.

En Barcelona, Orlando Duque consiguió el único título que le faltaba en su especialidad: el campeonato mundial de salto de gran altura dentro de un campeonato mundial de natación. (Foto: Juan Guillermo Gaviria Riaño)

A sus 38 años Orlando Duque, el clavadista colombiano de saltos de gran altura, es un hombre que lo ha conquistado todo en su especialidad. Su sueño: competir en los próximos Juegos Olímpicos. Su modalidad aún no está incluida dentro de los deportes olímpicos. (Foto de Juan Guillermo Gaviria Riaño)

Ahora, después de lanzarse cientos de veces desde toda clase rocas, en medio de olas que  golpean contra las bases de los peñascos, es un saltador maduro que controla sus miedos y que cultiva nuevas ilusiones como la que su especialidad sea también aceptada oficialmente dentro de unos Juegos Olímpicos. “Si se incluye en el 2016, yo creo que todavía aguanto.  Me dedicaría a trabajar muy fuerte para hacerlo”, dice, sus compañeros lo abrazan, felicitan, él mira y agradece a la distancia al público que parece brillar aún más por el fuerte sol de verano, no es un espejismo, lo ha conseguido, ya dejó su nombre en lo más alto de la historia.

Anuncios