Amores Urbanos

A finales del año pasado asistí en L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, a la presentación del libro de poesía Amores Urbanos de Marta Cecilia Cedeño Pérez.
Unos meses antes había tenido la fortuna de recibir de su autora el libro que he ido leyendo con calma, como creo se debe leer la poesía, de saborear y oler cada una de sus palabras, de vivir esa ciudad de rincones y luces, de periferia y retazos, de cuerpos que se buscan entre el silencio y la complicidad mientras a su alrededor el  mundo bulle con toda intensidad.
Esa fuerza de los instantes, de una mirada que lo abarca todo y al mismo tiempo participa de esos encuentros desbordados de pasión le da una especial dimensión a la ciudad y a quienes viven en ella.
La ciudad de ojos
brumosos
mira desde abajo
mientras los cuerpos
son fuego breve
carne apretada en la baranda.
(Extracto poema XI)
Ese campo de edificios y antenas, de calles rotas por el ruido o los recuerdos, es testigo y  cómplice, el espacio donde todo es posible.
La ciudad regurgita
rutinas
conversaciones
sorpresas
lamentos
risas.
Allí se consuman
encuentros
retozos
copulaciones
emergencias
bajo la mudez de los cuerpos
tocados de azar.
(Poema VI)
La pasión de los amantes traspasa las paredes, las calles, los edificios.
Soy amante de ojos abiertos.
Mi encendido cuerpo
se oculta en el muro de tu casa
que a veces se desploma
con los placeres negados.
(Extracto poema VII)
Martha Cecilia construye una y diferentes ciudades de colores y aromas, calles que cuentan su propia historia de amor, seres que se reconocen y aman en cualquier cruce de sus recuerdos.
Así son estos Amores Urbanos, un libro que es un placer de leer en especial cuando se puede degustar, día a día, durante largo tiempo.
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