En recuerdo de Saramago

Hace un poco más de 4 años tuve la fortuna de entrevistar o, mejor, de charlar con el escritor portugués José Saramago. Faltaban pocas semanas para las elecciones presidenciales de Colombia y algo más para las correspondientes de México. Por eso la charla se centró en esos temas. Hoy en recuerdo y honor al maestro muerto quiero que ésta sea la primera nota que publico en el blog.
José Saramago habla un español lento, pausado, con un sabor portugués que mastica en cada una de sus palabras. A veces parece que su voz se pierde en un giro ininteligible, luego reaparece con contundencia para golpear con toda la fuerza de sus ideas.
Su compromiso siempre ha sido con las palabras, con las que escribe y las que pronuncia. Siempre está dispuesto allí, donde hay una causa que requiere su ayuda, en una plaza pública o frente a un auditorio de estudiantes que como los de la Universidad Autónoma de Barcelona escucharon su charla anecdótica y seria sobre las relaciones entre autor y traductor que en su caso es su esposa, la española Pilar del Río.
Luego de los aplausos parecía cansado, “no tengo tiempo para nada ni siquiera ahora”, pero como un maestro de clase que entra en confianza con sus alumnos accedió a hablar unos minutos de la política latinoamericana y, en especial, de la colombiana, de las próximas elecciones presidenciales, de las FARC e incluso de los indígenas americanos.
¿Cómo analiza las próximas elecciones presidenciales en Colombia?
Es una coincidencia pero es así, yo hice una declaración de apoyo a Carlos Gaviria que ha sido leída en el mitin de la plaza de Bolívar por Laura Restrepo. En este momento, según tengo información, Carlos Gaviria está con el 24%, lo que sería importante es que se acercara más, todo lo que pudiera, a la intención de voto de Uribe y que en la segunda vuelta, si hay una segunda vuelta, si Uribe no llega al 48 o 49 %, Carlos Gaviria pudiera realmente encadenar un movimiento de opinión que lo llevara a la presidencia. Yo creo que Carlos Gaviria sería, como lo he dicho en esa declaración por lo que sé y conozco de él, el presidente que Colombia necesita.
¿Qué pasará si sigue Álvaro Uribe en el poder con respecto a los procesos de paz con los grupos guerrilleros?
Bueno no sé lo que pasará, lo que Álvaro Uribe ha hecho hasta ahora, en el fondo, es dialogar con los paramilitares, que algunos de ellos se han desarmado y todo esto no sabemos por cuánto tiempo pero el problema central se mantiene intacto. En primer lugar está el problema de los secuestrados, es decir, las FARC no pueden estar viviendo del secuestro, eso no tiene ningún sentido. Hay gente secuestrada hace 7 años y no han cometido ningún crimen, ¡secuestrados durante 7 años como si estuvieran en la cárcel!, eso tiene que resolverse.
El problema de la necesidad de cambio no sólo es del estado colombiano, es también de la guerrilla. En primer lugar tiene que decir qué es lo que quiere realmente, además vivir del secuestro y del narcotráfico no me parece algo muy digno de un guerrillero. Los que llamábamos guerrilleros eran gente con una dignidad personal e ideológica y todo eso yo no le encuentro en (sic).
En los diálogos con la guerrilla, en ocasiones falta una persona que una a las partes. ¿Usted estaría dispuesto a servir de puente entre la guerrilla y el gobierno?
Mire, si yo pensara que eso tendría alguna utilidad lo consideraría como algo de lo más importante en toda mi vida, pero no pienso que eso (sic). Lo que se necesita es sentido común.
Latinoamérica vive un proceso de cambio a la izquierda. ¿Cree que esto se dará tarde o temprano en Colombia?
Puede ocurrir, pero hay algo que puedo decir, por otra parte, que desde mi punto de vista es importantísimo: la emergencia con los indígenas. Yo creo que América, América hispánica por llamarla así, cambiará cuando las comunidades indígenas tengan la importancia que deberían tener. En el fondo los indígenas eran los más antiguos, los dueños de la tierra, y han sido expoliados, robados, humillados, todo eso. América tiene que cambiar, no para quedarse en una apariencia de cambio que tiene que ver con cambios políticos, ideológicos de los que efectivamente gobiernan. Es, sencillamente, tener en cuenta la insistencia de la comunidad indígena que lleva hace 500 años sufriendo y sufriendo y sufriendo, caso de Guatemala, la población es 50% maya y ¿qué presencia tienen ellos en la vida de Guatemala? Ninguna.
Pero América ya está cambiando
Está cambiando, claro, pero mira lo que está pasando en Chile con los mapuches. En este momento están unos cuantos en una huelga de hambre porque se les aplica una ley antiterrorista que es una cosa extraña. Los mapuches no quieren robar, su territorio histórico está reducido 6 o 7% de lo que había antes. Benetton, las multinacionales han robado todo aquello con la complicidad no quiero decir, con la indiferencia con algo que no me parece muy recomendable pero está (sic). Y llevar creencia (sic), es decir, que los respeten, la reivindicación, a lo mejor no quieren que se les devuelva el territorio.
También hay elecciones presidenciales en México el 2 de julio, ¿qué piensa de este proceso?
Creo que está claro para todo el mundo que México necesita una vuelta, que se transforme porque los candidatos serían en el fondo más de lo mismo y México ya está harto de más de lo mismo: corrupción política, toda la forma del caciquismo de gobernar, no sólo del estado central. Se necesitaría una revolución en la mentalidad, no estoy hablando de revoluciones largas o militares o insurrección civil, no hablo de eso, hablo de una revolución de la mentalidad mexicana. Yo conozco a López Obrador, creo que sería un buen presidente para México. Él podría abrir el tiempo y el espacio para esa revolución, que si alguna vez ocurre no será de la noche a la mañana, es un trabajo lento, de generaciones, pero si el pueblo mexicano encuentra el líder consciente, honesto, que rechace y elimine la corrupción del cuerpo social mexicano pues sí está en el pueblo.
Si gana López Obrador, ¿se fortalecerá aún más la izquierda en América Latina?
Sí, cierto, pero cuando yo oigo decir izquierda no sabemos de qué estamos hablando. La izquierda europea, por ejemplo, en el fondo hace política, sobre todo en lo económico, de derecha, el problema está ahí.
¿Qué piensa de la actitud de los intelectuales en los cambios que se suceden en América Latina?
Los intelectuales están muy callados. Hay excepciones, naturalmente, pero no me doy cuenta que haya en este momento una presencia y opinión de los intelectuales latinoamericanos a la altura de lo que a mí me parecería necesaria porque América Latina está en un proceso de tal forma interesante, que es lo mínimo que se puede decir, y que puede sustituirse por la palabra apasionante. Me doy cuenta que los intelectuales de los distintos países están como si esperaran a que todo se resuelva para luego, no lo sé, no es que los intelectuales tenga siempre la razón porque no la tienen pero llamaría la atención, movería las conciencias. Yo, por otra parte, no tengo que estar dando la opinión sobre lo que hacen los demás.
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