La conquista de la Amazonía

Hace pocas semanas en Barcelona, el escritor colombiano William Ospina presentó La serpiente sin ojos, la tercera novela de su trilogía sobre los conquistadores españoles en América, ese territorio exuberante y desconocido de la Amazonía que cautivó sus sentidos y trastornó su imaginación. La narración recorre el río Amazonas, se adentra en la selva y reinos de agua donde los conquistadores fueron también conquistados y nadie volvió a ser el mismo desde entonces

William Ospina. Presentación novela La serpiente sin ojos. En Notas de Juan Guillermo

William Ospina durante la presentación en Barcelona de su novela La serpiente sin ojos (Foto Casa América Catalunya)

La serpiente sin ojos es caudalosa, se interna en la selva, golpea con su cola espumosa las riberas donde pasan como fantasmas las sombras de los conquistadores españoles que se aventuran con sus embarcaciones en busca de nuevos territorios, de tesoros escondidos como El Dorado que tantas veces habían escuchado en historias e imaginado en sus cabezas.   

Uno de estos conquistadores, Pedro de Ursúa, en compañía de sus soldados, de los esclavos indios y de algunos negros emprendió este recorrido que lo llevó al límite de sus fuerzas a lo largo de ríos inmensos  donde acampaban a sus orillas en medio del rumor agitado de la selva.

Su sueño acabó una madrugada, como lo cuenta William Ospina en esta novela, cuando sus hombres entraron en su tienda de campaña y le clavaron sus espadas frente a los ojos aterrorizados de su amante, la bella mestiza Inés de Atienza.

“La muerte de Ursúa en la selva de alguna manera parece reproducir, de un modo como borgiano, la muerte de César en el capitolio, el jefe que termina siendo atravesado por las espadas de todos sus amigos y compañeros. Esos  retablos históricos marcaron mucho la fuerza de los acontecimientos y ese amor de Ursúa por Inés de Atienza, que fue lo que lo llevó a ese desenlace, es muy importante para la historia, de manera que cada episodio fue marcando el ritmo del lenguaje e imponiendo también unos recursos literarios”.

Portada novela La serpiente sin ojos, de William Ospina. En Notas de Juan Guillermo

Portada de La serpiente sin ojos, la novela del escritor colombiano William Ospina

Éste es el tercer libro de su trilogía sobre la conquista española en el Nuevo Mundo (Ursúa -2005-, El País de la Canela -2008- distinguida con el Premio Rómulo Gallegos en el 2009), aventuras de barbarie y dolor, de sometimiento, amor y pasión, de travesía por ríos interminables y caudalosos como el  Amazonas, la serpiente sin ojos para los indígenas, de encuentro y avasallamiento de una civilización desconocida por selvas y montañas.     

“Esta novela ahonda un poco en esa sensación inicial de que estos hombres que venían, digámoslo así entre comillas, de la civilización y que entraban a un mundo más primitivo, más salvaje, más que llevar la civilización perdieron su contacto con ella, perdieron sus vínculos, sus lazos y más bien entraron en otro tipo de orden o desorden mental. Entonces preguntarse qué tanto la conquista civilizó a América o qué tanto el contacto con América barbarizó a esta Europa conquistadora. Para mí es una pregunta importante, pero más allá de ello las pasiones humanas son las mismas siempre, las mismas en tiempos de César, fueron  las mismas en tiempos de la conquista de América, son las mismas hoy”, explica Ospina

Él se ha documentado al máximo de estos hechos históricos, viajó por los ríos y selvas de la conquista al encuentro de un pasado, de unas respuestas cuyas preguntas, dice, sólo se pueden hacer desde el presente.

 “Muchos de los hechos que narro aquí inspirados en acontecimientos del siglo XVI todavía se viven en la Colombia contemporánea, y no sólo en la Colombia contemporánea. Reconstruir el pasado en la literatura es una ilusión, una ilusión necesaria porque sólo podemos mirar el pasado desde las preguntas y la sensibilidad del presente. Creo que son las pasiones de hoy las que nos ayudan a pensar en esas pasiones de ayer, es la selva de nuestras barbaries y violencias de hoy,  preguntas que son imperiosas, la pregunta por la naturaleza de si vamos a acabar de destruirla o a convivir con ella, la pregunta por el encuentro entre culturas y civilizaciones distintas y qué tanto es posible ese diálogo entre culturas, son preguntas que están vivas y en esa medida estos libros, aunque su anécdota es una anécdota del siglo XVI, pienso que sus historias son contemporáneas”.

Las voces de los conquistadores están presentes pero también las de la tierra, la selva que revela sus propias voces que parecen transportadas por el viento y contar lo que pasa en el corazón de los indígenas, 33 capítulos, el mismo número con que William Ospina construyó sus dos novelas anteriores, de deslumbramiento por la Amazonía, por su vegetación, por sus mujeres y tesoros, un encuentro cruel de culturas que ha marcado desde entonces el sentido de nuestro historia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s